Uno de mis lugares favoritos es precisamente este, el lago que se encuentra en el Parque México en la colonia Condesa, en el DF.
Cuando trabaje en ese rumbo, acudía muy frecucentemente a contemplar los patos y el agua de los tres chorros de agua que salen disparados y caen al lago.
El sonido del agua corriendo, hace que entre en una especie de trance y me relaje de tal manera que me vuelvo autista por unos minutos siguiendo con la mirada alguna gota que se alcance a distinguir desde el momento en que sale disparada hacia lo alto y cae al lago para regresar de nuevo a su ciclo. Me vuelvo parte de la vegetación o bancas que estan en el parque y contemplo el cielo, los perros que son llevados a pasear, etc.
Es una auto-terapia que ya me hacía falta tomar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario