Desde que recuerdo, siempre quise llegar a la edad de 21 años, no se por que, pero me sentí realizado cuando los cumplí. Después quise cumplir 30 y ese día llegó, pero no siento nada.
Cuando tienes menos edad y te ves hacia el futuro, piensas cómo van a ser las cosas.
Hoy, día en que el futuro llegó. Veo que no estoy donde quería estar, ni con todos los seres con quien quisiera estar, ni todavía logro ser quien quiero ser.
Y digo esto no por que me sienta mal ni me quiera tirar al drama. Al contrario, si se trata de hacer un balance, acepto que algunas cosas no han salido como esperaba, otras son consecuencias que estoy pagando por actos que hice, asumiendo mis responsabilidades, algunas más son sueños que he alcanzado y otras solo son sucesos que acontecieron estando fuera del alcance de mi voluntad.
No me arrepiento de nada de lo que he vivido, al contrario, estoy agradecido por todo lo que he pasado, lo que he aprendido, lo que me falta por aprender.
En ese proceso, es que asumo una realidad que ahora sé que esta en mis manos, con la consciencia de cambiar lo que no me gusta, luchar por lo que quiero y aprender a vivir con lo que no este en mis posibilidades de transformar.
De ese modo, el panorama es muy prometedor y gratificante pues ya que se ha sopesado lo que realmente vale y se ha tomado consciencia, en un actuar libre y con toda la voluntad, con lo que tengo, con lo que soy, aquí y ahora: voy día con día tratando de convertirme en una mejor versión de mi mismo, para llegar a ser la persona que quiero ser. Más aún cuando empiezas a ver el cúmulo de bendiciones que te son dadas a cada instante, lo cual me llena de un gozo y una inmensa gratitud hacia Él por ser la luz que me ilumina siempre.
Por eso es que me siento bien, por que a pesar de los pesares, sigo en la lucha, si caigo me levanto, aunque a veces duela, a veces se ríe y a carcajadas.
Sueño con que mañana al despertar, seré más fuerte que mis sentimientos y mis pensamientos, superando el hedonismo de añorar un pasado y suponer un futuro; para finalmente concentrarme en vivir en el presente.
Ahora entiendo la vida y sus etapas como un continuo “volver a comenzar”, donde la felicidad no es el destino sino el camino, que no te la da nadie sino que tú mismo te la creas y que es mejor cuando la compartes.
Así que hoy abro mis alas nuevamente, emprendo el siguiente viaje, con la emoción a flor de piel como cuando llegas al final de temporada, donde hubo reacomodos, remolinos y hasta huracanes.
Llega el día en que por fin se verá el primer capítulo de la siguiente etapa y hay muchas expectativas por saber cuáles son los nuevos personajes, que curso tomará la historia, quienes estuvieron sólo por una razón, quienes más por una estación y quienes para toda la vida?
Y a quienes estuvieron, a quienes están, a quienes siguen y seguirán forever (ustedes saben quienes son, por que lo están leyendo) y a quienes vayan a estar…
GRACIAS por estar, gracias por ser, gracias por compartir juntos la vida, por su apoyo, por su comprensión, por su amistad, por su amor, por lo que son para mí y por lo que soy para ustedes.
Finalmente y con dedicatoria especial, la última de las tres rolas:
SIEMPRE. “ANTES DE QUE NOS OLVIDEN” (CAIFANES)
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