Es probable que hoy ya no estuviera entre ustedes, o tal vez de no haber muerto, estaría agonizando en un hospital o en una cárcel.
Me salió barato, sólo me quitaron el celular y a causa de que no traía dinero (por obvias razones que ustedes conocen) fue que se enfureció y quiso matarme, clavándome un fierro en el estómago.
Dios es muy grande, una vez más me cubrió con sus alas y no sufrí ni un sólo rasguño pues mis reflejos reaccionaron rápido y no sé de donde saque valor y con todas mis fuerzas le desvié la mano y forcejeamos, terminando yo empuñando su cuello y les soy sincero aunque me llene de vergüenza, quise matarlo. Me cegó el miedo, el odio y quizá el instinto de supervivencia.
Finalmente se fue y yo corrí a buscar a una de las patrullas que constantemente están dando rondines por todas las cuadras de mi colonia (donde ocurrió el asalto cerca del metro Eduardo Molina), pero esta vez ninguna apareció. Iba pasando un chavo y le pedí que llamara desde su celular a la policía por que me acababan de asaltar y sólo se me quedó viendo como si estuviera loco y sin decir una sola palabra se marchó. Así que caminé algunas calles hasta que paré una patrulla y me subí para ir a buscar al pobre , estuvimos varios minutos peinando la zona y nada, hasta que después al menos me llevaron a mi domicilio.
En cuanto llegué llame a Telcel para suspender mi línea. Por lo que les aviso que durante algunas semanas estaré incomunicado vía celular.
Después me cayó el 20 al pensar en lo que pudo haber pasado y en lo que hubiera dejado inconcluso.
Pero el hubiera no existe y por eso decidí hacerles saber lo que pasó, hoy es un nuevo día y no se si habrá otro pues lo único que tengo cierto es este momento, el presente.
Si esta fuera una carta en papel y pluma, tal vez sería difícil leerla pues las gotas que estarían cayendo sobre ella, desvanecerían la tinta.
Llegué a una conclusión y este es el propósito de este post. Hacerles saber que no me habría gustado irme sin decirles:
Lo mucho que l@s quiero, lo mucho que l@s amo, lo importante que han sido en mi vida y que agradezco que nuestros caminos se hayan cruzado en algún momento,y alineado en otros casos para andar juntos por la vida.
Que en esta vida no tenemos seguro nada, ni la vida misma. No sabemos hasta cuando, por eso hay que aprovecharla, no hay que enfrascarse en los “problemas” las angustias, los rencores, miedos, celos, odios, etc, etc.
Soltando las cargas y dejando atrás el pasado, aprendiendo a reconciliarnos con nosotros mismos, día con día, aceptándonos como somos, aceptando a los demás siendo tolerantes.
Sonreír cada vez que se pueda, vivir el presente, la vida es HOY aquí y ahora, por que no tenemos la certeza de un futuro.
Volver a ser niños, sin perder la capacidad de asombro, disfrutando hasta de las cosas más mínimas en apariencia.
Ser libres y no permitir a nadie ni a nosotros mismos, ponernos barreras de ningún tipo.
Ser responsables de nuestros actos, afrontando las consecuencias.
Disfrutar, ser feliz, aprovecharlo todo, pero siempre teniendo en mente que algún día se va a acabar, por eso es mejor no tener apegos, por nada ni por nadie; aunque es duro, es lo más sano.
Recordar que la “felicidad” no es un destino ni un final feliz, no hay que esperar a que llegue, tampoco nadie nos la va a dar, ésa depende de nosotros mismos, la construimos momento a momento con lo que tenemos, mucho o poco.
Esta es una de las lecciones que estoy aprendiendo ya que en estos momentos de aparente escasez, es cuando más abunda lo más valioso y que siempre he tenido, sólo que ahora le doy aún más el debido valor que realmente tienen.
Por último y lo más importante: tengan FE.
No importa si es mucha o poca, a Él solo le basta con que sea del tamaño de un grano de mostaza.
Perdonar a los demás y perdonarnos a nosotros mismos, romper con lo malo, dejarlo atrás de una vez y para siempre, borrón y cuenta nueva: volver a comenzar.
Se que hay duras pruebas para mí, pero ahora más que nunca sigo en pie como las palmeras a pesar de las tormentas y huracanes por los que estoy pasando, sin embargo no doy marcha atrás, me mantengo firme, alegre, con la mirada fija en Él, con esperanza y mi fe.
“Tu que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.” Salmo 71, 20.
No hay comentarios:
Publicar un comentario