Así como acostumbro captar instantes que proyecten un momento único, que transmitan algo, robando y coleccionando esos segundos irrepetibles. Ahora me tocó estar del otro lado de la cámara y ser captado en el lugar y momento justos.
Antenitas de vinil? Orejas luminosas? Ah ya se! Se me prendió el foco… o bueno, dos.
Es que una de las cosas que más disfruto al ver una foto, es imaginar todo lo que hay orbitando en ella, tanto lo que se ve en la imagen como lo que no vemos, pero que no por eso deja de estar implícito. Cosas como, dónde estaba, qué hora era, quién toma la foto, por qué sonríe, qué pensaba en ese momento, quién iba pasando por ahí y a dónde iba, por que en ese momento se tomo la foto, por que llevaba puesta la ropa que usa, en fin… hay muchas maneras de leer una simple foto.
Y es que de eso se trata la vida no?
De coleccionar esos instantes, de leerlos, de captar imágenes en el momento y lugar adecuados o no, no siempre se acierta. Pero eso sí vivir el hoy y el ahora, por que no tenemos la certeza de un mañana y no tiene caso vivir atado a un ayer.
Se trata de tomar al toro por los cuernos, de vencer miedos y tomar los riesgos, de apostar y apostarlo todo, por que el que no arriesga no gana y en qué medida quieres ganar? En la medida en que apostaste? Por eso fuera dudas, no hay modo de saber que pasará si no se vive, si no se experimenta y si no se aprende.
Se trata de estar alerta por que, retomando el paralelismo con tomar una foto, si tienes frente a ti una gran oportunidad y te descuidas, en un segundo todo cambia y ese momento que pudo haberse retratado y hacerse eterno, en ese mismo segundo, simplemente: se va…
Y si de eso se trata, para qué engancharse con un pasado, con un futuro, con el miedo, con la duda, con analizar, con razonar, en lo que uno se detiene en la estación a distraerse con todo eso, el tren sigue su marcha con o sin nosotros, con o sin compañía en el viaje, con o sin gente que nos espere a nuestro regreso, con o sin gente que aguarde a que lleguemos, en nuestro nuevo destino.
Y sí, vendrán otros trenes, o tal vez creemos que ya viajamos mucho y hagamos una pausa en el tour, o tal vez era el último, quizá no era el bueno, tal vez vendrá un tren de vida mejor… posibilidades hay muchas. Si no nos subimos al tren que a toda velocidad viene hacia nosotros, nunca tendremos la oportunidad de saber a donde llegará, si el destino es el correcto, si el viaje será placentero, si es mejor parar al mundo y bajarnos, también se vale.
Pero lo que no se vale es detenerse, es no abordar, no tomar la foto, es no evolucionar, no adaptarse, no arriesgar, es no fluir con el mundo, con la vida, con el tiempo.
Así que a tener lista la cámara, a enfocar bien (hay instantes que no siempre merecen ser captados, otros que necesitan de un zoom o un buen enfoque para que eso que estaba borroso ahora sea claro y nos de certeza) y sobre todo a disparar y tomar muchas fotos, muchos instantes improvisados, muchos retratos,también lágrimas, pero muchas sonrisas y muchas poses también por que no?
En fin, a preparar el gran viaje, los boletos ya están en la mano y el tren aguarda en la estación.
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